Diseñado por Kristian Amundsen Østby y Eilif Svensson. Ilustrado por Peter Bartelsy Yan Moussu. Publicado por Aporta Games. Editado en español por Arrakis Games.
Introducción
La vida en los pueblos pesqueros de los fiordos no es sencilla, pero aquí, en Saltfjord, cada jugador tratará de llevar prosperidad a su gente mediante una buena planificación y desarrollo.


Como se juega
La partida se divide en tres rondas. Al comienzo de cada una se lanzan dados, que determinarán las posibilidades de acción. Los jugadores cuentan con una grilla de 6×6 que representa su pueblo. Al tomar uno de los dados de la reserva general, se activan todos los edificios del pueblo ubicados en la fila o columna correspondiente a su valor, según el color del dado.
De esta forma no solo se obtienen los distintos recursos del juego, sino que también se desencadenan las acciones principales. Podremos navegar por el fiordo en busca de peces y otros recursos, completar pedidos para obtener puntos, construir nuevos edificios y ampliar la grilla para sacar aún más provecho de cada dado. También será posible desarrollar tecnologías que mejoran nuestras capacidades y el rendimiento de todas las estrategias anteriores, además de otorgar habilidades especiales. Este último aspecto, a su vez, desbloquea nuevos criterios de puntuación para el final de la partida.


Es posible gastar pescado para modificar el valor de los dados, pero hay que tener cuidado: el pescado también vale puntos. Habrá que hacer cuentas para decidir si conviene doblegar al azar o adaptarse a las opciones disponibles.
Cuando ya no quedan dados —o ninguno resulta interesante— el jugador puede dar por finalizada su ronda y elegir una de las bonificaciones que aún permanezcan disponibles.
Al finalizar la tercera ronda, quien haya sumado más puntos entre los obtenidos durante la partida, los recursos almacenados, los pedidos completados y las oportunidades de puntuación desbloqueadas será el ganador.
Mí opinión
Saltfjord condensa una gran cantidad de decisiones bajo una estructura sorprendentemente sencilla. Si bien eso ya es una virtud en sí misma, creo que su mayor fortaleza es que cada una de sus partes resulta divertida. La emoción de salir a pescar, el placer de encontrar el encaje perfecto en el rompecabezas del tablero, el entusiasmo de desbloquear mejoras potentes y la satisfacción de completar pedidos hacen que siempre haya algo tentador por hacer. Y, como suele ocurrir en los buenos juegos de este estilo, es imposible abarcarlo todo en una sola partida. Hay que elegir un camino y potenciar aquellos aspectos que mejor acompañen la estrategia elegida.



El punto de tensión lo aportan los dados compartidos. Las opciones limitadas generan esa ansiedad bien entendida entre turnos, esperando que los demás jugadores dejen disponible justo el dado que necesitamos.
Creo que a esta altura ya queda claro que el juego me gustó muchísimo. Como pequeño punto negativo, debo decir que el armado y guardado resultan bastante tediosos, especialmente considerando que, como otro de sus puntos fuertes, las partidas pueden resolverse en menos de 90 minutos una vez que todos conocen las reglas. Sin duda, otro firme candidato a merecer un inserto impreso en 3D.
Aunque su modo solitario no termina de convencerme y presenta algunos pequeños detalles de producción, Saltfjord supera la prueba con nota sobresaliente. Se gana un lugar en mi colección y, muy probablemente, también entre los candidatos cuando llegue el momento de elegir mis juegos del año.
