Diseñado por Zach Hoekstra. Ilustrado por Jason Gamber. Publicado por Wulfhorn Games. Editado en español por Devir.
Introducción
Gatitos y flores pululan por las ventanas de las pintorescas calles y canales de Rotterdam. No se me ocurre nada más relajante y ameno, y parece que es exactamente eso lo que busca transmitir este simpático juego de cartas.


Como se juega
En cada turno, los jugadores bajan una carta de su mano en su propia área de juego. Estas representan diferentes secciones de edificios: comercios en la planta baja, ventanas y balcones en la sección intermedia, o remates con techo y áticos. Cada tipo proviene de un mazo diferente.
Las plantas bajas y los remates proveen oportunidades de puntaje según varios criterios. A veces piden que en las ventanas haya ciertos elementos, a veces que no los tengan; otras veces, el requisito tiene que ver con la altura alcanzada o con la relación con los edificios vecinos. Lo mismo pasa con las cartas de techo. Luego de jugar, se pasan las cartas restantes al jugador de un lado y recibimos las del otro. Se roba una carta de uno de los mazos, a elección, y el juego continúa.
Así, carta a carta, cada jugador construye su propio paisaje urbano. Pero cuidado: cuando alguien coloca el cuarto techo, el juego termina inmediatamente, y los puntos de tiendas y techos, los tulipanes en ventanas y una bonificación por color continuo entre cartas determinan al ganador de Canal Houses.


Mí Opinión
Poco más que agregar. Un juego que cumple con lo que pretende. Su aspecto más interesante es el cierre incierto, que obliga a tener un ojo en lo que vienen haciendo los demás y a estimar cuándo conviene apretar el acelerador para cerrar la partida. El arte es simpático y acompaña la premisa ligera y relajada, pero nada más. La mayor contra que tiene es que compite en un mercado plagado de juegos con improntas similares y no hay nada bajo la superficie que pueda generar una sorpresa o distinción.
