Diseñado por David Gordon y Michael O’Connell. Ilustrado por Catalina Martinez, Ana Maria Martinez Jaramillo y Mesa Schumacher. Publicado por Stonemaier Games. Publicado en español por Maldito Games.
Introducción
Ya nos tocó preservar aves y criar dragones… Ahora llega este Finspan, que nos propone explorar el mundo bajo el agua.


Como se juega
En esta secuela del afamado Wingspan vamos a tomar acciones similares a su antecesor, recolectando cartas y jugándolas en el tablero personal con el fin de acumular la mayor cantidad de puntos de diversas formas.
En el turno, un jugador puede hacer una de dos acciones. La primera es jugar una nueva carta de pez. El costo de jugar estas cartas implica descartar otras y/o eliminar huevos y alevines del tablero. Acá la cadena alimenticia se mantiene: pez grande se come al chico.
Estos no solo valen puntos al final, sino que pueden dar bonificaciones instantáneas, habilidades permanentes o puntos extras según ciertas condiciones.



Cada pez tiene un área del tablero específica según la profundidad que habita. Además, puede estar condicionado a una de las tres columnas, y esto acarrea decisiones importantes para la otra acción del juego.
Esta es activar una de las tres columnas. Una es para obtener nuevas cartas, otra para poner huevos y otra para generar nuevos alevines a partir de ellos y moverlos por el tablero para generar bancos de peces. Cuando una se activa, los beneficios, así como las posibles bonificaciones, dependen de los peces que haya en ella.
Luego de que cada participante haya tomado sus seis acciones, se termina la ronda. Cada ronda da un puntaje según un objetivo predeterminado. Luego de cuatro rondas completas se suman estos puntos, los de los peces, huevos, alevines y bancos para determinar al ganador de Finspan.
Mí Opinión
A esta altura, la fórmula es más que popular, pero si no conocés Wingspan debo decir que, al igual que su predecesor, estamos ante un eficiente y accesible exponente de su género. La idea es encontrar y ubicar las mejores combinaciones de cartas para que su sinergia me beneficie. Este estilo generalmente lleva a juegos complejos y cargados, pero no es el caso acá. La estructura es accesible, aunque sí, hay muchos detalles que atender en cada carta.



Al comparar con Wingspan, me interesa destacar dos puntos clave. Este es más accesible. Tiene menos elementos que tener en cuenta, ya que no hay objetivos personales que perseguir, dados que administrar o cantidad de acciones variables a lo largo de la partida.
Por otro lado, esto hace que sea mucho menos temático. Las acciones se sienten más sujetas a la funcionalidad del juego que a conectar con su temática.
Para saber cuál es para vos, estos dos son los elementos que hay que poner en la balanza y ver si buscás una experiencia de juego más ágil y directa, o una más robusta y evocativa.
