Diseñado e ilustrado por Shem Phillips. Publicado por Garphill Games. Editado en español por Primigenio.
Introducción
Las constantes crecidas del río Amarillo en la antigua China del emperador Yao son un verdadero problema que parece que nadie puede solucionar. ¿Tendrás la destreza para ayudar al héroe Yu a lograr completar esta colosal tarea?


Como se juega
En este juego solitario en campaña, el jugador debe tratar de construir una serie de canales antes de la crecida del río y, por si fuera poco, evitar que los bárbaros arrasen con todo.
En cada ronda se recibe una serie de recursos. Entre ellos tendremos cartas de ciudadanos, que son la clave para poder llevar adelante las tareas, así como dinero, provisiones y materiales de construcción. Las cartas pueden usarse para conseguir más recursos y trabajadores. Para esto podemos agotarlas o eliminarlas para obtener un extra. También pueden asignarse a espacios del tablero de forma permanente para incrementar los recursos iniciales de cada ronda.


Con todo esto podremos construir edificios, atraer nuevos ciudadanos, repeler las hordas de saqueadores y construir los famosos canales, clave para ganar el juego. Muchas de estas acciones incorporarán nuevas cartas de un mazo secreto, como nuevos personajes o construcciones, acompañadas de textos que desarrollan una historia.
Tras usar todas las cartas termina la ronda. Ahí recuperaremos algunos trabajadores y veremos el daño causado por los saqueadores, cuyo número comenzará a crecer. Si al robar cartas para la nueva ronda el mazo se vacía, se barajan las cartas agotadas. Esto hace avanzar la crecida del río. Si la crecida llega a la última sección de canal aún por construir, la partida se pierde.
La partida termina en victoria si se logran construir todos los canales a tiempo. Si el agua alcanza un canal en construcción o el lugar es asediado por los bárbaros, habremos perdido la partida. En cualquier caso, leeremos una entrada correspondiente del diario para saber cómo continúa la historia y aprontar todo para el siguiente capítulo de El Legado de Yu.
Mí opinión
Lo primero que hay que decir es: ¡CUIDADO! Cuando la mayoría de la gente piensa en juegos en campaña, esos donde hay una historia que se va desarrollando y hay consecuencias de una partida a la siguiente, no espera encontrarse con un juego como este. La narrativa está, pero es bastante accesoria y mínima. Las consecuencias no deparan grandes sorpresas, sino más bien un sistema de compensación. Si te va mal, tendrás una ayuda; si te va bien, un desafío extra.


El Legado de Yu es un juego de optimización y conversión de recursos bastante seco que pone por delante la optimización. ¡Y por eso me gusta mucho! Cada partida es un rompecabezas de acciones posibles, con un menú bastante abierto y un objetivo claro. Los diferentes aspectos te tensionan en varias direcciones y no se puede dejar nada al azar. Los escasos recursos siempre nos ponen en un aprieto, y pocas sensaciones son tan satisfactorias como encontrarle la vuelta a las acciones para exprimir uno más y lograr lo que, en un primer vistazo, parecía imposible.
La presentación es tremendamente sólida. No soy especialmente fan del arte, pero no diría que sea malo para nada. Buenos componentes de madera, cartas de buena calidad y una caja acorde, con un inserto que ayuda a mantener todo ordenado y a mano. Un dato no menor es que, una vez terminada la campaña, es fácilmente reseteable para poder comenzar de nuevo.
Seguramente para muchos será un juego repetitivo, falto de giros y con una historia que no atrapa. Puedo entenderlos y por eso voy a dejar una recomendación con grandes peros. Si sos como yo, te gustan estos juegos de gestión apretados y los preferís en solitario para poder reflexionar largo rato sobre tu turno sin incomodar a otros participantes, El Legado de Yu puede ser lo que hace falta en tu colección.
