Diseñado por Molly Johnson, Robert Melvin y Shawn Stankewich. Ilustrado por Dann May. Publicado por Crafty Games. Editado en español por Devir.
Introducción
El arte a veces puede ser combativo, aunque no siempre nos referimos a una pelea entre los artistas, como es el caso en esta Academia Abstracta.


Como se juega
Como estudiantes, los jugadores reciben en cada una de las 3 rondas una serie de directivas para componer una pintura y ganar puntos según los criterios del profesorado.El primer problema radica en que el lienzo es compartido por los participantes.
En su turno, un jugador deberá jugar una carta de su mano. Estas se dividen en 4 sectores de colores. Las cartas deben colocarse una al lado de la otra en el centro de la mesa, creando áreas de colores de diferentes tamaños y formas. La ronda termina cuando se haya configurado una grilla de 4×4 cartas (o 5×5 de a 4 jugadores) y, en ese punto, los jugadores tomarán en cuenta las dos filas de cartas del lienzo que tienen enfrente para disputar los objetivos. Estos pueden requerir una cierta cantidad de áreas de un color, el área más grande, etc. Quien mejor los cumpla se lleva la carta y sus puntos.


La tensión aumenta carta a carta porque nadie sabe al principio cuáles terminarán de cada lado. Hasta que no se alcanza el límite, no se sabe exactamente cuales le corresponden a quién, y las jugadas pueden tanto favorecer como perjudicar al rival.
Quien haya acumulado más puntos en las cartas conseguidas tras las 3 rondas, más algunos extra provenientes de objetivos personales, será reconocido como el mejor artista.
Mí opinión
Juegos de armado de patrones hay muchos, y es un género que cada vez parece tener más adeptos. Lo destacable de este “Academia Abstracta” es el carácter confrontativo que aplica sobre el clásico puzzle. El lienzo compartido se transforma rápidamente en una arena.
La lucha no se da solo por el posicionamiento de las cartas, sino también por el tironeo que genera la construcción general, que determina el lado que le corresponde a cada jugador. Lo bueno es que, al tener definida la extensión vertical, la primera fila es exclusiva para cada participante, devolviendo cierto grado de control.


El factor azar puede dejar algún sinsabor. A veces no importa el más astuto de los movimientos tácticos si no se logran robar cartas con los patrones o colores adecuados. Esto afecta especialmente a ciertos objetivos secretos personales, que resultan imposibles de cumplir sin determinadas cartas.
Otro tema es la escalabilidad. Claramente es un producto pensado para 2 jugadores que se adapta de forma algo forzada para que puedan jugar 4, pero no lo tendría en cuenta para esas situaciones.
Más allá de estos pormenores, este pequeño juego se planta bien y ofrece una experiencia amena, con un toque diferente dentro del género. No se puede negar que una buena presentación, un precio accesible y su pequeño tamaño le otorgan algunos puntos extra. Así que, si te atrae una propuesta confrontativa sin dejar de lado lo reflexivo, te recomiendo darle una chance.
