Diseñado por Phil Walker-Harding. Ilustrado por Oliver Freudenreich. Publicado por Nürnberger-Spielkarten-Verlag. Editado en español por Fractal Juegos.
Introducción
Icén las velas y limpien el catalejo, que zarpamos para explorar tierras desconocidas, buscar tesoros y, por qué no, avistar palmeras en Silver and Gold.


Como se juega
En este pequeño juego, los jugadores compiten por puntos al completar el descubrimiento de islas inexploradas. Todos comienzan con 2 cartas de isla. Cada una tiene una figura conformada por ocho, diez, doce o hasta catorce casillas conectadas. Dependiendo de la cantidad, tiene además un color asociado.
En un turno se revela una carta con una figura tipo Tetris y todos, simultáneamente, tacharán casillas de alguna de sus cartas siguiendo la forma. Siempre es posible, en vez de esto, tachar una casilla sola cualquiera. Este proceso continúa hasta que siete de las ocho cartas con figuras fueron reveladas, dando final a la ronda.


Si al final de un turno un jugador completó una isla, ganará los puntos asociados (cantidad de casillas) y robará una nueva de las cuatro disponibles en el centro de la mesa para luego rellenar el hueco con otra del mazo.
Cabe destacar algunos puntos singulares en las islas que, al ser tachados, dan bonificaciones. Las monedas dan puntos y, además, los jugadores reclamarán trofeos a medida que completen grupos de cuatro. Al tachar una palmera, se gana un punto por ella y por cada palmera que haya en el despliegue central. También hay cruces que, al ser tachadas, permiten marcar una casilla extra.
Luego de cuatro rondas, se suman los puntos de las islas completadas, las monedas, los trofeos, las palmeras y también algunas cartas dan puntos adicionales por otras completadas de cierto color. La mayor suma determina al ganador del juego.
Mí opinión
No soy un gran entusiasta de los juegos del género “revela y escribe” que tan popular se ha hecho últimamente. Por buenas reseñas y el pedigree del autor, decidí darle una chance a este. Resultó simple y directo, como casi todo lo que hace el diseñador Phil Walker-Harding. Y, como casi siempre, muy efectivo y divertido también.

Un puzzle hecho y derecho que exige a los participantes tener un ojo en lo que hay, especulando con lo que está por venir. Las diferentes formas de puntuar mantienen el reto afilado sin ser demandante y premian tanto al oportunismo como a la perseverancia. También se valora la ligera pero presente interacción dentro de un estilo de juego que recae mucho en la experiencia solitaria.
La presentación es correcta y las cartas que deben ser escritas parecen resistir bien el trajín. Poco más se le puede pedir, para ser sinceros.
Una partida de Silver and Gold no lleva más de quince minutos, pero su puzzle engancha y siempre pide revancha. Su accesibilidad y portabilidad lo hacen destacar en este caso, así que no puedo más que recomendarlo ampliamente.
