Diseñado por Yohan Goh, Hope S. Hwang y Gary Kim. Ilustrado por Davide Tosello. Publicado por Repos Production. Editado en español por Asmodee.
Introducción
¡Por Tutatis! Otra vez esa época del año donde los druidas se juntan en el bosque para conseguir ingredientes para sus pociones en el gran concurso. ¿Quién será el mejor este año? Lo decidirán en Carnuta.


Como se juga
Tenemos dos mazos en la mesa: uno con cartas de ingredientes nocturnos y otro de diurnos, así como una reserva de piedras que pueden mostrar un sol o una luna en su cara opuesta.
Los jugadores comienzan con una carta de ingrediente al azar en su área de juego y también cuatro piedras: dos soles y dos lunas.
En su turno, un jugador puede hacer dos acciones de un menú de cuatro posibles.
La primera es robar una carta del centro de la mesa, teniendo en cuenta que el máximo a reservar es de tres.


Bajar una carta de su mano pagando su costo con las piedras es otra posibilidad. El tipo de piedra a pagar, soles o lunas, depende del tipo de ingrediente y, a veces, el costo implica voltearlas a su otra cara y, en otras, descartarlas a la reserva general.
Otra acción permite tomar piedras de la reserva. Solo se puede llevar de un tipo y tantas como pueda acumular en su tablero, que al comienzo son cuatro. A medida que se bajan cartas, este espacio de reserva puede aumentar.
La otra opción es voltear todas las piedras que se tienen para que muestren una misma cara.
El objetivo es acumular puntos al satisfacer las condiciones de las cartas, que, además de presentar un ingrediente, algunas ofrecen puntos por combinaciones de estos. La clave está en conseguir las adecuadas y ser óptimo a la hora de utilizar las piedras para bajarlas. Cuando un jugador llega a 11 cartas en su área de juego, dispara el final de la partida y quien acumule más puntos será el mejor druida.
Mí opinión.
Nada nuevo en el bosque de los Carnutes, pero eso no es malo en sí. Estamos ante un accesible juego de cartas con un ritmo suave y distendido. Un típico exponente de armado de colecciones con el distintivo puzzle de piedras que nutre la experiencia. La optimización de acciones pasa a ser clave y hay cierto aspecto de carrera, ya que, si se logran bajar las once cartas usando menos acciones que el resto, las chances de victoria se incrementan. Una sutil progresión mejora el arco, dando una sensación agradable a la partida que no tendrá grandes saltos de emoción.


Un juego sumamente correcto y con una producción que lo levanta dan como resultado un producto bastante redondo, en especial considerando su precio competitivo. De todas formas, no podría recomendarlo sin antes aclarar que alguien con una buena colección a sus espaldas seguro ya tendrá un montón de títulos que hacen cosas similares.
