Castle Combo

Diseñado por Grégory Grard y Mathieu Roussel. Ilustrado por Stéphane Escapa. Publicado por Catch Up Games. Editado en español por Maldito Games.

Introducción

Como ya hemos discutido antes, la ciudad medieval es como un agujero negro que absorbe todo juego de mesa que no tenga una temática fuerte de la que agarrarse. Tal es el caso de Castle Combo, que al menos se despacha con unas ilustraciones muy carismáticas.

Como se juega

En el centro de la mesa tendremos dos mazos de cartas, uno de plebeyos y otro de nobles, con 3 personajes revelados de cada uno. Cada personaje tiene, en la parte superior de la carta, uno o más emblemas de un color según su profesión y un costo. En su turno, un jugador debe tomar una carta de la fila donde está la ficha del mensajero, pagando su valor en monedas. También se puede usar una ficha de llave para renovar la fila completa antes de robar o mover al mensajero al otro mazo.

La carta elegida irá a parar a su área de juego donde, en el correr de la partida, se irá configurando una grilla de 3×3. Los pintorescos personajes proveen una bonificación inmediata (que normalmente son monedas o llaves) y puntos al final del juego. Estos beneficios dependen de la posición relativa de la carta en la grilla, del tipo de personajes que la rodean y de otras combinaciones que hacen honor al nombre del juego. Si no se tiene dinero suficiente o interés por ninguna de las opciones disponibles, siempre se puede tomar cualquiera de ellas y colocarla boca abajo en la grilla para obtener llaves y un buen dinero. Claro que así no ayudarán con el puntaje.

Tras nueve rondas, y con el reino completo, solo resta sumar los puntos de cada carta para determinar al ganador.

Mi opinión

Castle Combo es una de las expresiones más simples de un estilo de juego que no suele resonar en mí. Aquí, los combos de cartas que vemos en títulos de gran porte se condensan en una experiencia de 20 minutos, y funciona.

Los efectos, variados pero simples, hacen que la cancha se abra en varias direcciones sin sacrificar el dinamismo de la partida. No es profundamente interactivo pero hay bastante que mirar alrededor si queremos aprovechar la situación, aunque esto es inversamente proporcional al número de jugadores. 

El jocoso arte le quita solemnidad y acompaña una propuesta que, si bien te hará rascarte la cabeza en busca de optimizaciones, también tiene una pata apoyada en el azar. Cosa más que válida para un juego de esta duración.

Castle Combo se transformó, apenas salió, en un fenómeno de ventas y críticas, con razón. Si tienen la chance de conseguirlo, no lo duden.

Publicado por Ludocracia

Club y espacio cultural dedicado a la difusión de un gran hobby para estos tiempos que corren: El juego de mesa

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