Diseñado por Prospero Hall y Dexter Stevens. Ilustrado por Claire Donaldson. Publicado por Mixlore. Editado en español por Asmodee.
Introducción
Sin duda, un clásico indiscutible del cine como El Resplandor merecía un juego que lograra transmitir su opresión y su elegante rareza de buena forma. Veamos si este es el caso.

Como se juega
Estamos ante un juego cooperativo en el que el objetivo es sobrevivir a lo largo de una cierta cantidad de meses como cuidadores del hotel Overlook.
Hay dos problemas.
Al final de cada mes existe la posibilidad de que los jugadores sean poseídos y traten de eliminar a uno de sus compañeros, perdiendo la partida.
Además, un miembro del grupo es en secreto un demente que intenta provocar que la muerte ocurra.
Al principio de cada mes, los jugadores reciben unas cartas que determinan un rango de fuerza de voluntad necesario para no ser poseídos. Durante las dos o tres rondas que puede durar el mes, la idea es deambular por el edificio en busca de fichas con armas o whisky que permitan sumar la voluntad necesaria. Como no estamos seguros del valor final, podemos conformarnos con el mínimo y cruzar los dedos, o esforzarnos para estar seguros. Estos esfuerzos implican gastar fichas de voluntad, que son finitas. Si se acaban, la supervivencia de los cuidadores es casi imposible.



Además, cada habitación activa una acción especial con diversos efectos que los jugadores tratarán de usar en beneficio del grupo… o no.
Cada ronda habrá eventos que pueden bloquear el acceso a algunos de estos cuartos u otros efectos nefastos.
Al final del mes, cada jugador deberá comprobar si fue o no poseído al comparar el valor de sus cartas con el de sus fichas.
De ser poseído, se moverá hasta el jugador más cercano y, a fuerza de dados, tratará de hacerle daño.
El traidor hará lo posible por sabotear al grupo, pero deberá ser sutil, ya que si es descubierto, los cuidadores tendrán más chances de sobrevivir en este gélido infierno.
Opinión personal.
Lamentablemente, este juego no goza de mucha popularidad y las reseñas que vi antes de conseguir mi copia no eran muy alentadoras. Sin embargo, al analizar su funcionamiento, yo veía posibilidades.
A mi entender, este es un buen juego que logra cosas interesantes con humildad. Si bien puede jugarse solo como cooperativo, está claramente pensado para jugarse con un traidor, lo que lo lleva al ámbito de lo que llamamos “deducción social”, y así es como lo voy a analizar.



Empecemos por decir que no es el juego más ligado a su temática. El Resplandor está ahí, aunque bastante diluido. Su producción, lograda pero no descollante, hace un buen trabajo al meternos en el film de Kubrick y creo que es todo lo que necesita. Los juegos muy temáticos tienden a complejizarse, y no era necesario acá. El turno es simple: mover el peón y hacer lo que indica el casillero. La estructura se repliega para que el protagonismo lo tome la discusión, la charla.
Las pequeñas herramientas que ofrece son suficientes para que, ya seas de los buenos o el malo, puedas cumplir tu misión de forma sutil. Poder mirar en secreto el evento por venir; las armas, que pueden prevenir ser corrompido pero también resultar mortales; presionar para conseguir algo a costa de la pila de fichas de la comunidad. Ni que hablar del laberinto de setos, que puede aislar a un posible corrompido o proteger a un compañero debilitado.
La mayor crítica que le puedo hacer tiene que ver con el delicado tema del balance. Jugar como el corrompido será mucho más difícil. La tarea de debilitar al grupo sin levantar sospechas es compleja y solo veo posibilidades reales de ganar en ese rol con experiencia.
De todas formas, cumple con lo que yo busco: un juego de deducción social con un sistema más robusto que los populares del género, como La Resistencia, pero no tan complejo ni largo como podría ser Dead of Winter. Ese punto medio que, con algunas fallas, se puede disfrutar sin pretensiones y que además es un digno homenaje a una de mis películas preferidas.
