Diseñado por Yaniv Kahana y Simone Luciani. Ilustrado por Kerri Aitken. Publicado por Cranio Creations. Editado en español por Maldito Games.
Introducción
Una verdad que no ha cambiado con el tiempo es que, para sobrellevar un mundo hostil, hay que rodearse de la gente correcta. De eso va Mesos. En este juego ambientado en el período mesolítico, cada jugador deberá reunir a la mejor tribu posible para alcanzar la victoria.



Como se juega
A lo largo de 10 rondas, los jugadores se turnan para conseguir cartas de tribu y edificios, que están distribuidas en dos filas diferentes. Dentro de las cartas de tribu tenemos varios tipos, y cada uno tiene su utilidad. Algunos darán puntos al final, otros ofrecerán descuentos para adquirir edificios (poderosas cartas con habilidades, pero de alto costo), mientras que otros conseguirán alimentos o ayudarán a sobrellevar los eventos que surgen en cada una de las tres eras. Estos eventos, mezclados entre las cartas, son la clave del juego, ya que premian o penalizan a las tribus según cómo estén preparadas.
El tema es cómo conseguir las cartas adecuadas. En orden de turno, que es variable, cada jugador moverá su tótem a uno de los espacios del tablero. Luego, yendo desde el primer espacio al último, el jugador tomará cartas y reclamará su posición en el orden de turno para la siguiente ronda. Mientras que los primeros lugares permiten elegir antes entre las opciones disponibles, las recompensas en cantidad de cartas son menores. Además, los últimos lugares permiten acceder a la fila superior, que es la que tiene, en primera instancia, los edificios.


Una vez finalizada la ronda, las cartas de la fila inferior son eliminadas y reemplazadas por las que sobraron de la fila superior, y una nueva fila superior es creada con cartas del mazo. Las únicas que se mantienen son los edificios, que solo se actualizan al cambiar las eras. Si entre las cartas eliminadas hay eventos, estos se llevan adelante con todas sus consecuencias.
Cada era tendrá los mismos cuatro eventos: uno que involucra a chamanes, otro a artistas, uno a los cazadores y, el más devastador, el momento de alimentar a toda la tribu. Al finalizar la última ronda, y tras sumar los puntos extra por edificios, la partida termina.
Opinión Personal
La premisa de Mesos es simple y maneja esa fórmula, tan de mi agrado, por cierto, de ofrecerte diversos caminos al éxito y no poder hacerlo todo. Acá se suma un condimento que normalmente no es de mi paladar y que, por alguna razón, no molesta: múltiples penalizaciones. Es normal que durante los eventos termines en puntos negativos más de una vez.
Conseguir comida para la tribu no es fácil, y cuantas más cartas tengas, peor. Para eso, los cazadores y recolectores son la herramienta necesaria, pero a su vez te estás perdiendo de chamanes, constructores, artistas y artesanos, que son los que dan puntos. Cada decisión es difícil. Todo se complica aún más por la feroz competencia con los demás. Ese elemento de especulación sobre lo que harán los rivales hace que Mesos brille, cerrando un juego redondo.



Las frutillas de la torta son los edificios con habilidades especiales, la producción sobresaliente, su arte muy llamativo y una temática que acompaña de maravillas a la propuesta, facilitando su explicación. Además, escala bastante bien, ofreciendo experiencias diferentes según el número de jugadores. Una grata sorpresa para empezar el año.
