Dieseñado por Peter C. Hayward. Ilustrado por Snow Conrad. Publicado por Allplay. Editado en español por Maldon.
Introducción

Recientemente, el diagrama de Venn dejó de lado la ciencia para volcarse al humor, protagonizando un montón de memes con gran éxito. Parecía un movimiento lógico en su carrera ir hacia los juegos de mesa y hoy se presenta en Cada Cosa en Su Lugar.
Como se juega
El objetivo del juego es deshacerse de las cartas de la mano que ilustran distintas cosas. En la mesa se extiende un diagrama de Venn creado con divertidos cordones de colores. Cada círculo corresponde a una característica. El azul es un atributo físico, el amarillo es una condición de la palabra, mientras que el rojo refiere al contexto y uso. La regla asociada a cada círculo es solo conocida por un jugador, que guiará al resto. Por ejemplo: “Azul: es inflamable. Amarillo: tiene exactamente 5 letras. Rojo: suele estar en una escuela”. Con esta información, coloca cartas de su mano en los lugares que considera correctos sin mediar palabra. La escoba es inflamable y suele estar en una escuela, pero no tiene 5 letras, por ende le corresponde al el círculo azul y al rojo. Un lápiz cumple con las 3 condiciones, así que va al encuentro de los 3 círculos.



Luego de las pistas, los jugadores se alternan para colocar cartas de su mano tratando de deducir las reglas. Si la carta es colocada correctamente, se queda ahí y juega de nuevo. Si es colocada incorrectamente, el guía la reposiciona en el lugar correcto y el jugador debe tomar otra carta, cediendo el turno al siguiente. Cuando un jugador se queda sin cartas en la mano, la partida se termina.
Opinión personal
Estamos ante esos juegos para reuniones que, si bien generan risas y diversión, se vuelcan más al lado cerebral. De todas formas, como el objetivo es tratar de colocar las cartas, no adivinar las reglas, uno puede ganar más por intuición que por razonamiento. Esto juega a su favor, ya que lo mantiene ágil, siempre que los jugadores no se lo tomen demasiado en serio. Algunas de las pistas del guía van a ser subjetivas y ahí es donde se puede descarrilar la lógica, pero también es el generador de divertidos debates al final.

Normalmente se juega de 2 a 6 jugadores, pero tiene una variante para jugar de 2 a 4 que lo hace cooperativo, sin duda la mejor versión del juego. Para empezar, el guía es parte del equipo y gana o pierde con él, lo que motiva más. Además, al cooperar entre los demás se potencia la discusión entre los participantes, lo que mejora la experiencia significativamente. Se puede ajustar la dificultad con las cartas de pista o removiendo anillos, así que se adapta bien a diferentes grupos. Cada Cosa en Su Lugar tal vez no sea el juego de fiesta más descacharrante, pero la original propuesta le hace un lugar en mi ludoteca.
