My City

Diseñado por Reiner Knizia. Ilustrado por Michael Menzel. Publicado por Kosmos. Editado en español por Devir. De 2 a 4 jugadores

Introducción

Si bien colocar fichas tipo tetris para armar una ciudad puede ser algo que ya hayan escuchado muchas veces, My City guarda algunas sorpresas que lo transforman en una propuesta distinta. Estamos ante un juego tipo Legacy, es decir, un juego que cambia de partida en partida agregando nuevos elementos a la propuesta. Si bien este aspecto es el más distintivo, también es posible jugarlo como un juego normal una vez finalizada la campaña, y voy a centrarme en esta modalidad para la reseña, con el fin de no hacer spoilers.

Como se juega

Fiel a su estilo, el Dr. Knizia nos presenta un set de reglas muy básicas. Cada jugador tiene su propio tablero y el mismo conjunto de piezas tipo tetris en diferentes colores. En cada ronda se revela del mazo una carta que muestra una de las piezas. Simultáneamente, los jugadores colocarán esa pieza en su tablero, y las siguientes deberán ubicarse adyacentes a una previamente colocada. La idea es cubrir la mayor cantidad de espacios posible, especialmente aquellos que tienen rocas, ya que representan puntos negativos. Los cuadros de la grilla con árboles, en cambio, son los que otorgan puntos, por lo que conviene dejarlos a la vista.

Ya en la tercera partida se agrega una regla que definirá el juego: se ganan puntos por el grupo de edificios más grande de cada color. La partida termina al revelarse la última carta del mazo, o si los jugadores deciden finalizar antes por no poder colocar más piezas.
A partir de las siguientes partidas se incorporan más elementos y reglas, pero con esto ya podemos hablar de mis impresiones.

Impresiones

Si bien lo que me atrajo primero fue la intriga de su naturaleza Legacy, debo decir que lo sólido y tenso de su juego es lo que realmente me atrapó. Es divertido e interesante comenzar a abrir los sobres para descubrir nuevos contenidos —no se equivoquen—, pero hay mucho más que eso.

Súper simple de explicar, al punto que cualquiera podría jugarlo, pero a medida que la partida avanza y los espacios se reducen, la tensión se incrementa exponencialmente, dándonos partidas tan intensas como ágiles y cortas, al punto que siempre se antoja una más.Lo simple y bueno, dos veces bueno… y tal es el caso con este My City.

Publicado por Ludocracia

Club y espacio cultural dedicado a la difusión de un gran hobby para estos tiempos que corren: El juego de mesa

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