Diseñado por Thomas Dupont. Ilustrado por Antoine Carrion. Publicado por Bombyx. Editado en español por Devir. De 2 a 4 jugadores
Introducción



Reúnan a sus vikingos, envíenlos a peligrosas expediciones de las que no regresarán y ganen reputación en esta frenética carrera de puntos llamada Knarr.
Como se juega
En este accesible juego de cartas, cada ronda consta de tres sencillos pasos.
Primero, se obtienen puntos directos según el nivel de reputación alcanzado en el track del tablero central.
Segundo, se realiza la acción principal, que puede ser una de dos:
Reclutar un vikingo desde tu mano colocándolo en la mesa. Cada vikingo pertenece a un color y, al bajarlo, se activan todas las cartas del mismo color que tengas en juego. Las recompensas pueden ser puntos directos, aumentar la reputación, obtener reclutas o brazaletes. Luego se roba una nueva carta del área central del color jugado.
Enviar vikingos a una expedición. Estas cartas otorgan una recompensa inmediata, pero su costo es descartar vikingos de ciertos colores aunque puedes usar reclutas en vez. Además, se acumulan en el tablero personal formando tres columnas verticales con distintos íconos.
Después de la acción principal, siempre es posible comerciar, descartando brazaletes para activar una, dos o las tres columnas de beneficios de tus expediciones.


La partida finaliza cuando un jugador llega a 40 puntos; se completa la ronda y gana quien haya acumulado más.
Impresiones


Nada nuevo bajo el sol, pero no siempre es necesario innovar para lograr un gran producto, y Knarr lo demuestra. Súper fácil de explicar, con turnos ágiles y más caminos de lo que parece a primera vista. Lo mejor es la verdadera sensación de apuro: cada estrategia genera puntos y siempre da la impresión de ir un paso atrás. Con pocos jugadores se vuelve más calculador, pero yo lo prefiero caótico y apremiante. Una producción contenida pero muy atractiva lo convierte en un juego que llena 30 minutos como pocos. De esos títulos que siempre conviene tener en la ludoteca.

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