Kutná Hora

Diseñado por Ondřej Bystroň, Petr Čáslava y Pavel Jarosch. Ilustrado por Roman Bednář, Štěpán Drašťák, Dávid Jablonovský, Jakub Politzer y Milan Vavroň. Publicado por Czech Games Edition y editado en español por Devir

Introducción

En Kutná Hora los jugadores compiten al extraer plata, gestionar un mercado dinámico y construir estratégicamente la ciudad en la antigua región de Bohemia. Las acciones principales se realizan jugando cartas, que permiten extraer minerales, adquirir terrenos, obtener permisos de construcción, edificar, contribuir a la catedral o recibir ingresos.

Como se juega

Cada jugador está asociado a tres gremios específicos, lo que limita los edificios de producción que puede construir. Estos edificios, además de aumentar los recursos del jugador, influyen en el mercado: el aumento de la oferta reduce los precios, pero la población atraída por las minas y la nueva infraestructura los incrementa nuevamente, creando un mercado en constante cambio. Los ingresos dependen del valor de los productos en el momento en que se reciben.

El dinero no es el objetivo final, pero es esencial para excavar y construir. Los puntos al final de la partida provienen principalmente de las secciones de la mina que controla cada jugador y los edificios que posea y su adyacencia, que premia un urbanismo sinérgico. Además, es posible financiar a personas afines para que lleguen al poder, lo que otorga puntos extra a quienes cumplan sus criterios.

Impresiones

Kutná Horá es un juego económico e interactivo con piel de “euro” que premiará al oportunista y calculador. Su propuesta, cargada de historia, cobra sentido rápidamente  en cuanto a su funcionamiento, pero requiere varias partidas para poder sacar jugo a las lógicas de su mercado dinámico. Una producción sobresaliente en arte y componentes eleva la propuesta y no solo en un sentido estético, sino también funcional, destacando los tableros dobles y el interesante sistema de cartas en atriles que mantienen el control del mercado de una forma ágil.  Como única contra diría que, si bien a dos funciona bien, es mejor cuando hay más jugadores en mesa, ya que los intereses comunes cruzados harán las delicias de los jugadores más pícaros.

Publicado por Ludocracia

Club y espacio cultural dedicado a la difusión de un gran hobby para estos tiempos que corren: El juego de mesa

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