Diseñado por Kosch. Ilustrado porToni Llobet y Judit Piella . Publicado por Look Out Games y editado en español por Asmodee. De 2 a 5 jugadores.
Introducción
Como dijo el gran científico, la vida se abre camino… Y en estos bosques lo hará a fuerza de combos de cartas!

Como se Juega
En Forest Shuffle cada jugador creará su propio ecosistema jugando cartas de árboles animales, plantas etc. La clave, como suele suceder en estos casos, es la correcta combinación.
El juego está compuesto por un tablero pequeño y un enorme mazo que está dividido en cartas de tres tipos. El primero de ellos son los árboles de 8 especies diferentes. El resto está conformado por cartas divididas en 2. Unas en horizontal y otras en vertical. En cada mitad de la carta vamos a encontrar, aves, mamíferos, reptiles y anfibios, insectos, plantas y hongos.
Mecánicamente el juego es sumamente simple. En su turno un jugador puede hacer una de dos acción. La primera implica bajar una carta de la mano pagando el costo. Este se paga descartando otras de la mano al tablero central. Mientras que los árboles se bajan directamente el resto de cartas deben adosarse a los lados correspondientes de estos. Cada árbol entonces puede soportar, normalmente, 4 cartas aunque habrá excepciones. Toda carta otorga puntos al final cumpliendo ciertos criterios con una lógica temática. Combinar presas y depredadores, las aves en sus árboles preferidos y así. Algunas dan una acción extra al ser bajadas, como permitir jugar cartas adicionales, robar nuevas del mazo o incluso turnos extra. Además, algunas cuentan con una bonificación adicional si las cartas que se usaron para pagar son de cierto tipo específico.
La segunda acción es robar cartas nuevas, ya sea a ciegas del mazo o de las descartadas en el tablero. No hay que dormirse con las cartas de ahí porque una vez que haya 10 todas son sacadas del juego. El máximo de cartas en mano es de 10, y en caso de que esté completa la única opción será tomar la primer acción
En el tercio inferior del mazo se mezclan al comienzo tres cartas de invierno. Cuando se roba la tercera el juego termina inmediatamente y lo que queda es afilar el lápiz y sumar los puntos de las cartas bajadas por cada jugador para determinar al ganador.
Impresiones
Tengo una relación particular con los juegos de combos de cartas. La idea siempre me atrae, aunque en la práctica la mayoría terminan por resultar arduos y un poco frustrantes. Forest Shuffle es una de las pocas excepciones. La clave en este caso es un gran balance entre la simpleza de su estructura y las decisiones difíciles que te propone.
El clásico esquema que resume el turno en “roba cartas o juega una carta” hace que sea un soplo de aire fresco en el género, dejando la mayor complejidad (que tampoco es tanta) en los efectos que estas tienen. Su clara iconografía y textos ayudan. La mayoría son simples y se activan únicamente al momento de ser jugados. No tenemos que estar pendientes de mantener un montón de información en la cabeza. Los iconos son más que suficientes para saber lo que necesitamos en un pantallazo
La tensión, por otro lado, es la que hace al juego emocionante. El hecho de que el coste de las cartas sean otras cartas que pasan a estar a disposición de los oponentes hace pensar dos veces antes de descartarlas sobre el tablero. No solo eso, sino que todas son interesantes y proponen múltiples caminos para hacer puntos. La frutilla de la torta está en el mecanismo que dispara el final. Cuando la primera carta de invierno sale del mazo se prenden todas las alarmas y se eleva la tensión. A partir de ahí, cada carta que se robe te hará sudar.
No podemos negar tampoco qué parte del atractivo de Forest Shuffle está en su arte, el original sistema de cartas divididas y la conexión temática que hay entre las especies ilustradas y sus efectos. De esos juegos que abarcan un amplio público, mantienen una duración medida, turnos rápidos y ofrecen mucho entretenimiento. Sin duda lo recomiendo.

