The White Castle

Diseñado por Sheila Santos e Israel Cendraro. Ilustrado por Joan Guardiet. Publicado porDevir. De 1 a 4 jugadores

Introducción

The White Castle propone un apretado e intenso juego de gestión de recursos con el fin de colocar a nuestro clan en un lugar de privilegio en la corte de la Garza. En tan solo 3 turnos y con 3 acciones en cada uno, hay que exprimir las opciones al máximo para sacar el mayor rédito.

Cómo se juega

Al comienzo de cada ronda se tiran dados en tres colores diferentes y se ordenarán de mayor a menor en los exuberantes puentes correspondientes. 

Comenzando por el jugador inicial, y siguiendo según el órden de ronda, los jugadores toman un dado de un extremo para colocarlo en algún espacio del castillo, sus alrededores o en el tablero personal. El dado más próximo en el puente tomará su lugar. Los espacios del castillo dan bonificaciones dependiendo del color de dado pero también su valor importa. Cada espacio tiene un número impreso y si el dado que colocamos es mayor se obtiene dinero igual a la diferencia. Si el dado es menor hay que pagar. Obviamente los dados más grandes parecen más valiosos, pero si se toma el más pequeño hay una interesante bonificación. 

Se obtienen recursos, dinero o la posibilidad de hacer otras acciones enganchadas. Las tres principales consisten en mandar a nuestros 3 tipos de peones al tablero, pagando claro el recurso correspondiente. 

Los jardineros van a orillas del río y otorgan puntos además de acciones extras al final de las rondas si quedaron dados en el puente al qué fue asignado. Los cortesanos comienzan a las puertas del castillo y dependiendo en qué piso termine su valor. Los samurai van a campos de entrenamiento y su puntaje depende de la cantidad de cortesanos qué hayamos introducido a la corte. 

Cuando usamos un dado en nuestro tablero personal vamos a obtener, dependiendo de su color, uno de los 3 tipos de recurso, y la cantidad depende de los peones qué ya hayamos enviado al tablero general desde allí. 

Cuando solo queden 3 dados en los puentes se ajusta el orden de la próxima ronda dependiendo del track de tiempo. Al finalizar la tercera y última ronda vamos a sumar los puntos de nuestros peones en el tablero general, el excedente de recursos y monedas y puntos adicionales dependiendo de la posición del track de tiempo para determinar el ganador. 

Impresiones

Cuidado con la primera impresión. Mi partida inicial de The White Castle se sintió corta al punto que dudé de haberlo jugado bien, así que había que probar de nuevo. 

Mi segundo partido ya fue diferente y la Matrix se reveló ante mí. Un mundo de combos comenzó a formarse ante mis ojos y la experiencia fue otra. Una acción podía valer por dos o tres y sentí que jugué el doble con la misma cantidad de acciones. 

Claramente los Llama Dice saben como hacer cosas interesantes con dados. Mientras que en su exitoso predecesor, The Red Cathedral, la sensación es de dos juegos en uno )el rondel de dados por un lado y la construcción de la catedral por otro), The White Castle es mucho más cohesivo e intenso. El sistema de elección de dados acá lo es todo. El color podría significar hacer una o dos acciones, pero el valor podría hacer la jugada demasiado costosa. La idea de la bonificación de la lámpara, que se construye a lo largo del juego, asociada al dado más bajo nos pone ante una decisión difícil, teniendo que sopesar también lo que le dejo a mi rival. Parece que cualquiera de los caminos a la victoria, ya sea por apostar fuerte a uno de los tres tipos de trabajador o una combinación balanceada, es viable, pero más importante: todas son interesantes.

Hablando de producción hay poco que objetar. Tal vez el arte no me pareció  atrapante en un primer vistazo, pero sí es muy evocativo y sirve para ponernos en contexto, aunque obviamente es un juego sumamente mecánico. Las palmas se las llevan los hermosos peones, los vistosos puentes y los protagonistas: los dados.

The White Castle es un juego que tras cada partida me ha dejado con ganas de más. Apenas termino no puedo evitar pensar que haré de forma diferente en el próximo juego para poder ganar algún punto más. Puede llegar a paralizar a algún jugador dado lo intrincado de las posibles decisiones, pero aun así es sorprendentemente corto para un juego de este calibre. Afortunadamente su solitario es excelente y me permite sacarlo a mesa y jugarlo en media hora. Eso sí, nada fácil de vencer. Sin duda de los juegos más sólidos este año y el mejor solitario hasta ahora.

Publicado por Ludocracia

Club y espacio cultural dedicado a la difusión de un gran hobby para estos tiempos que corren: El juego de mesa

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