Circo Maldito

Diseñado por Bruno Faidutti y Joanna Kijanka. Ilustrado por Mateus Bielzki y Maciej Siminski. Publicado por Portal Games y editado en español por Maldito Games. De 4 a 8 jugadores

Introducción

Las bombitas amarillas tintinean al prenderse y el lúgubre páramo se transforma lentamente en un espectáculo de maravillas y asombro. El circo Maldito abrirá sus puertas pronto. 

Los jugadores deberán ofrecer y comprar a otros diversas atracciones para sumar a su performance. El objetivo es amasar la mayor cantidad de puntos a lo largo de una serie de rondas y estos provienen del dinero conseguido, contratos de ciudades y las atracciones mismas. 

Como se juega

Al principio del juego se reparten cartas con atracciones a los participantes además de dinero y contratos al azar de algunas de las 5 ciudades posibles. Estas se mantienen en secreto tras una pantalla del jugador. 

Al comienzo de una ronda habrá uno o dos vendedores dependiendo del número de jugadores. Este (o estos) deberá elegir una carta de su mano para ofrecer pregonando sus bondades. El resto de los jugadores llenará su cofre cerrado con monedas y/o contratos dentro y colocará la oferta al lado de la carta que quiere comprar. El oferente elegirá la caja por la que quiera comenzar y mirá en su interior, tal vez basado en algo de lo que dicen sus ofertantes, que no pueden mencionar el contenido exacto que hay dentro del cofre. Una vez abierto tiene dos opciones. Quedarse con la oferta y vender la carta a ese jugador o devolverla y mirar otra, teniendo en cuenta que esa oferta se perderá para siempre. 

Así, a medida que vendemos cartas, ganamos dinero y contratos, mientras que al comprar cartas ganamos habilidades, oportunidades de puntos extra y también la posibilidad de hacer maldades. 

Al final de cada ronda pasamos el rol de vendedor al siguiente jugador y comienza de nuevo el proceso. Cuando los jugadores queden con solo 3 cartas en mano se termina el partido. Cada peso es un punto. Las mayorías de contratos por ciudad dan puntos extra, al igual que armar colecciones con ella. Si sumamos las cartas especiales de nuestro circo determinaremos al ganador de la partida.

Impresiones

Ciertamente Circo Maldito es, más que un juego de profundas estrategias, un marco que invita al grito y las risas. Podría parecer que el meollo del asunto está en las cartas, las monedas y los contratos, pero no, está en las discusiones entre los jugadores.

Los variados efectos de las cartas, que oscilan entre valer puntos al final, cumpliendo ciertos criterios, hasta robar cartas, monedas y/o contratos a otros jugadores, favorecen el caos y la especulación. Las habilidades no parecen estar muy balanceadas, pero como el precio lo pondrá cada bolsillo, cada corazón, este aspecto no parece incidir tanto. Un hábil vendedor logrará sacar sangre de las piedras con una carta menor mientras que un astuto negociante podrá llevarse algo de valor por baratijas. El sistema de puntuación final es un poco más engorroso de lo que debería y hay ciertas discrepancias entre el juego tal como fue publicado y la visión de su diseñador, el maestro del caos Bruno Faidutti, según pude leer en su blog. Todo esto es secundario. Incluso no estoy seguro que la temática le haga un favor, más que como excusa para unas perturbadoras pero bien logradas ilustraciones que nos remiten a Tim Burton y sus oscuras fantasías. Ya que estamos, desde el punto de vista de la producción, se puede criticar lo delgado del cartón de los cofres que obliga a encolarlos para que no se desarmen, pero dado el precio de venta bastante bajo es comprensible. 

Circo Maldito bien podría catalogarse como el hijo ilegítimo del Sheriff de Nottingham y Ciudadelas. Los que busquen una experiencia estratégica sigan de largo por favor, ya que es posible terminar con una gran frustración. Tampoco es un juego que amarán las personas tímidas o tranquilas. La verborragia es necesaria para poder, no digo ganar, pero si llevar la expereincia adelante. Para el grupo correcto de gente Circo Maldito puede ser un gran añadido a la colección.

Publicado por Ludocracia

Club y espacio cultural dedicado a la difusión de un gran hobby para estos tiempos que corren: El juego de mesa

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