Diseñado por Hjalmar Hach y 4Brains4Games e ilustrado por Edu Valls. De 2 a 4 jugadores. Publicado por Horrible Guild y editado en español por Devir Games.
Introducción
Tiny Turbo Cars es un juego de carreras qué apela a la nostalgia, trasladando la pista al interior del hogar y poniendo a los jugadores al volante de juguetes a control remoto. Para redoblar la apuesta estos controles no son otra cosa que los famosos puzzles deslizantes del 15 de mi niñez.

Muchas veces los juegos de carreras agregan otros condimentos como apuestas o subastas, pero los prefiero cuando todo se reduce a llegar a la meta, como es el caso acá. Para lograrlo hay que programar las acciones del vehículo en el control deslizante, tratando de esquivar juguetes, alfombras y otros obstáculos que se encuentran en el suelo de la casa.
Como se juega
Primero se arma la pista qué tiene una loseta de inicio, una de final y otras 3 elegidas al azar entre las 4 opciones a doble cara. Luego cada jugador toma un auto de carrera que tiene una habilidad especial y lo coloca en una de las posiciones iniciales. Para finalizar toman 3 fichas de batería y uno de los controles.
El turno es simultáneo y la velocidad juega su rol. Todos los jugadores programarán las acciones en su control deslizando las fichas hasta estar conformes con los iconos en las dos filas centrales. Las acciones posibles incluyen movimientos hacia adelante, en diagonales, un turbo para avanzar según las baterías que tengamos así como disparar un torpedo, saltar obstáculos o recuperar energía. Cuando un jugador termina bajará el control y tomará la primera ficha disponible de emoji que haya en la mesa. Cuando solo quede una se hace una cuenta regresiva para apurar al rezagado y luego, empezando por el que tomó la primera ficha de emoji hasta el último se resuelven las acciones. La idea es sortear los obstáculos porque algunos pueden retrasar e incluso hacernos perder baterías. Si en algún punto un jugador pierde todas deberá usar sus tres próximos movimientos para recuperarlas, perdiendo así tiempo valioso. Una vez que todos los jugadores completaron sus acciones vamos a mover un poco los comandos del control y pasarlo a nuestra derecha para comenzar todos nuevamente a planear la ronda.
El juego termina cuando al final de un turno al menos un auto haya cruzado la línea de meta, como en toda buena carrera.
Primeras impresiones
Claramente no podemos meter a Tiny Turbo Cars en la categoría de juego de estrategia. Acá el acento está puesto en la diversión. Y debo decir que yo me divierto jugándolo. El componente de tiempo real, al que le escapo constantemente, acá está bien implementado. No hay grandes ventajas para el primero en terminar su programa, pero si una penalización para el que demore mucho. Un turno bien planeado recompensa más que uno a las apuradas además.
Los obstáculos que vamos a encontrar, así como los posibles comandos que podemos dar a nuestro vehículos son abundantes, pero no llegan a abrumar porque resultan intuitivos. Las alfombras te hacen mover lento, los pequeños obstáculos te hacen perder el momentum además de que te cuestan energía, en las secciones resbaladizas perderemos el control, invirtiendo las diagonales y hasta podemos encontrar alguna sección que nos hace acelerar como en juegos clásicos de consola a lo Mario Kart. El mayor problema es perder baterías en los choques ya que si perdemos las tres que tenemos implica perder los próximos tres movimientos. Hay un comando que permite disparar un misil y dañar a otros jugadores, pero tengan en cuenta que no es un juego especialmente combativo.
Si bien el arte está muy bien logrado y la producción es vistosa cabe aclarar que en mi copia uno de los 4 controles se trancaba ligeramente. Como estos se van pasando no resultó un problema mayor, especialmente considerando que se trata de un juego frenético y divertido mas que estratégico.
Para los que no le huyan a un pequeño componente de tiempo real y abracen el caos creo que Tiny Turbo Cars puede dar mucha diversión.

