Diseñado por Bobby Hill e ilustrado por Sam Phillips. De 1 a 6 jugadores. Publicado por Garphill Games y editado en español por Ediciones Primigenio.

Introducción
En El Muro de Adriano los jugadores adoptan el rol de generales romanos que deberán desarrollar una sección de la famosa fortificación. A lo largo de 6 años, o rondas de juego, gestionarán trabajadores y recursos con el fin de armar una estructura defensiva, atraer ciudadanos y desarrollar su asentamiento en aspectos clave como el comercio y la cultura. El avance dará renombre, mostrará su valor, piedad y disciplina. Obviamente traducido en puntos de victoria.
Como se juega
Las 6 rondas del juego se dividen en 3 fases. En la primera vamos a revelar una carta de destino. Esta determinará los tipos de trabajadores que vamos a recibir ese año y cuántos recursos. A las puertas del muro llegarán soldados, civiles, constructores y sirvientes. Luego cada jugador va a robar dos cartas de su mazo personal. De esas va a elegir una como un bonus de trabajadores y/o recursos y la otra como un objetivo para ganar puntos extra al final.
En la segunda fase, qué se lleva adelante de forma simultánea por todos los jugadores, es donde se pondrá la carne en el asador. Gastarán los trabajadores y recursos para marcar casillas en las hojas.
La producción e infraestructura proveen recursos y trabajadores adicionales cada año. Mejorar las defensas ayuda a resistir los ataques pictos qué vendrán. El comercio, el entretenimiento, la región y la política enfrascan a los civiles en minijuegos interconectados qué proveen generosas bonificaciones y darán reputación, avanzando los 4 tracks qué darán puntos al final.
Esta fase es un ping pong frenético tratando de obtener más con cada golpe para estirar el turno lo más posible. Cuando no queda nada pasamos a la siguiente.
En la tercera parte se revela un número de cartas del mazo de destino según la ronda. Cada carta muestra uno de los tres frentes qué se tienen que defender de los pictos. Si el nivel de defensa es suficiente para contener el ataque se ganan puntos de valor en el track correspondiente. Si sobrepasan las defensas ganamos desdén, o sea, puntos negativos.
Luego de 6 rondas, defendiendo oleada tras oleada de ataque cada vez más intenso sumamos los puntos de los tracks, los objetivos de cada ronda y restamos el desdén para determinar el ganador.
Primeras impresiones
Normalmente llamados “roll and write” este género de juegos se ha hecho muy popular recientemente y se caracteriza por juegos pequeños portátiles y accesibles. Acá los dados son cartas que proveen combinaciones de distintos tipos de trabajadores y recursos y la hojita de anotación un par de gigantescas planillas de excel. Por esta razón, El Muro de Adriano se me plantó como el juego más intimidante que haya visto en mucho tiempo. Además, ante semejante reto, el juego nos suelta la mano. Uno se siente como un niño en una juguetería enorme que de golpe perdió a su mamá. Las posibilidades son enormes, pero también la incertidumbre.
Afortunadamente la temática viene al rescate. Este tipo de juegos tienden a ser abstractos al punto que la mayoría ni se molesta en tener una. Acá, el rol del administrador calza perfecto. Los trabajadores son limitados y tienen sus especialidades y hay que elegir qué queremos hacer con ellos. La amenaza constante del ataque al final de ronda prende nuestras alarmas y hay que construir defensas para no perder puntos, pero también empieza a ser tentador aumentar la infraestructura y generación de recursos para no depender solo de lo que nos envían. Luego también están los civiles que no quieren ensuciarse mucho las manos y para ellos tenemos la hoja dos que funcionan como una serie de minijuegos. Tendremos desde un pequeño tetris hasta armado de colecciones y de estos no solo vendrán recursos adicionales para estirar nuestro turno, sino que también los valiosos puntos. Es imposible hacer todo y siempre quedan cosas para probar en nuevas partidas.
Si te gusta un buen reto, te fascina combar acciones y no te importa jugar solo EL Muro de Adriano puede ser un éxito en tu ludoteca. Si bien el juego puede ser jugado por hasta 6 jugadores, muy poco se gana. Yo no quiero la presión de apurar mi turno para que el juego fluya en este caso, sino que prefiero la paz meditabunda y cálculo de la mejor opción. La idea de superar mi mejor puntaje acá funciona de maravilla.

